Lo mismo aguantaron ustedes hasta las cinco y cuarto de la madrugada, aunque la final del Falla se ve mejor al día siguiente, grabada y sin anuncios, sin propagandas electorales, sin comentarios erróneos, sin gracias. O sea, una maratón de coplas y, sobre todo, de pausas. El concurso, como todos los años, va dando tumbos, se acerca a modas, se convierte en una versión de andar por casa de escenarios grandilocuentes que tardan más en montarse de lo que luego tardan las actuaciones, y demuestra una insoportable falta de ritmo.

¿Cuántos años llevamos ya viéndolo por la tele? Si el concurso se retransmite, y se ve en otras partes del mundo mundial que no sean Cádiz, es porque tiene seguidores. Y si tiene seguidores, sigue siendo alucinante la cantidad de sobre-explicaciones que dan los locutores. Porque no lo hacen como comentario, sino como información mutua, como esas novelas malas donde los personajes se explican mutuamente cosas que ya saben. Aquí lo mismo, seguimos creyendo que estamos exportando una cosa novedosa que hay que aclarar… cuando nos sigue todo el mundo por internet y llegan agrupaciones desde la Chimbamba.

Tan larga la final era que redujeron de cuatro a tres las agrupaciones que se clasificaban… y la final sigue siendo igual de larga y se pierde el morbillo, el placer de las porras a ver quién gana y quién es cuarto, yo diría que incluso la agilidad de la sucesión de unas agrupaciones a otras. Y al final para intentar rellenar los tiempos muertos con trocitos de actuaciones (porque entre tanta cháchara nunca da tiempo de ponerlas enteras) de los que se quedaron en la cuneta o de lo que hicieron otros años. Vaya desde aquí mi humilde deseo de que se rectifique, que pasen nuevamente cuatro, y que se llame al tío la vara para que azuze entre bambalinas para que la cosa vaya más rapidita. Lo importante son las coplas, no los forillos, los tangos cantados, no los bailados, lo que se dice en el escenario, no lo que se chilla desde las plateas.

Y ya puestos, a ver si los realizadores televisivos se dejan de altas tecnologías despistadas y comprenden que como mejor se ve una agrupación en el Falla es en plano general. Que nunca ponen el ojo donde está la cámara.

Publicado en La Voz de Cádiz el 20-02-2012


En el fondo, Sir Henry de Baskerville reprocharía siempre a Holmes no haber podido explotar comercialmente todas las posibilidades que habría ofrecido, para el turismo, un mastín sobrenatural en los páramos de la familia.


La solución al siete por ciento no servía para que Holmes olvidara a la mujer. Su misión era ocultar esos otros perfumes que Watson traía en las solapas y que no podían compararse al de ella.

2012-02-14

DE SALDO


Si Charles Dickens, que la semana pasada cumplió doscientos años, levantara la cabeza, lo mismo se horrorizaba al ver que vamos, en este siglo XXI al que parece que se le ha caído una X, camino de ese mundo inhóspito que él tanto denunció en sus magistrales novelas. Un mundo donde la grieta social es cada vez más grande entre el sur y el norte que somos los pobres a un lado y los ricos a otros, donde la justicia asoma el ojo por debajo de una venda que además es transparente y donde el orondo banquero ni pestañea cuando usurea la moneda ahorrada por la pequeña Dorrit. Doscientos años de conquistas sociales, tan duramente conseguidas (o concedidas) se van a pique porque nos habíamos creído de verdad la verborrea canalla de quienes no han visto en nosotros más que números camino de un balance.

Así nos va y la que nos espera. A usted y a mí, ya sabe, que acabaremos saliendo del curro con la cajita de cartón y la flor mustia y los lápices sin punta, como en las películas americanas, desprotegidos, sin médico que nos atienda ni casa que no tenga ruedas clavadas al suelo. A nuestros hijos y nuestros nietos que van camino de vivir un mundo post-apocalíptico donde no es que se haya acabado el petróleo, sino los derechos. Nos han puesto de saldo.

La misión del médico es curar a su paciente. La de los gobiernos, velar por el bienestar de los suyos. De todos los suyos, no de unos pocos. No de las cuentas corrientes de unos amigos, no hacer de Petain con respecto a los nuevos Führers del mundo. Pero eso ya lo sabíamos todos cuando votamos, ¿verdad? ¿O acaso no lo sabíamos?

Patria, dijo la madre de Serrat según cuenta orgulloso el Nano, es allí donde comen mis hijos. Me pregunto dónde comerán los nuestros, dónde comeremos nosotros, esquilmados y sin defensa posible, cuando hasta los sindicatos organizan sus protestan un domingo (y además, en Cádiz, un domingo de Carnaval). Los de arriba, claro, como si oyen llover: han sustituido el pragmatismo que sustituyó a la ideología por el descaro.

Y nadie quiere reconocer que los recortes llevan a más miseria. La única salida a estas crisis periódicas del sistema la aplicó un señor en silla de ruedas a quien nadie quiere recordar. Roosevelt queda ya muy lejos.

Publicado en La Voz de Cádiz el 13-02-2012




Un sábado, el 13 de febrero de 1937, hace la friolera de setenta y cinco años ya, tres cuartos de siglo, empezaba a publicarse Prince Valiant in the Days of King Arthur.

Historia y arte. Historia del arte. Aventura y vida. Épica y lírica. El mejor guión jamás escrito para la historieta mejor dibujada de todos los tiempos. Alfa y omega.

El cómic que se recordará cuando se hayan olvidado todos los demás cómics.

Felicidades Val. Felicidades Hal.

Gracias.

2012-02-12

LA CASA VACÍA


En desquite por el engaño de Reichenbach, Watson jamás le contó a Holmes qué hizo las noches de aquel verano sabático en las calles de Whitechapel.


Mycroft Holmes contempló la máquina.

-¿Y eso es todo lo que hace? -le preguntó displicente a Robert Babbage, el ilustre vecino de su hermano.

2012-02-12

EL CAPÍTULO FINAL



Nunca pudo entender Mycroft Holmes la desazón de sus compatriotas cuando se quedaron sin saber cómo terminaba "El misterio de Edwin Drood". Él ya lo sabía hacía mucho tiempo.


A pesar de su probada capacidad criptográfica, Mycroft Holmes era incapaz de entender una sola palabra de los informes que le enviaba su agente Renfield desde Transilvania.

Phineas Fogg, eufórico, recibió todo tipo de parabienes por haber conseguido su hazaña viajera.

Al fondo del salón, envuelto en una nube de humo, Mycroft Holmes se encogió de hombros y siguió leyendo el periódico.

2012-02-11

ULTIMATE ZOMBIE




¡Por fin! Lo presentaremos el próximo miércoles 15 a las ocho de la tarde en El caserón del 3x4, en la calle Barrié esquina a Javier de Burgos.

LOS ESPEJOS TURBIOS. Salida: 14 de Mayo
RAFAEL MARÍN.
(Penumbra-Rústica con Solapas).
Novela Negra.
320 páginas. 17 ¤

Cuando en la fiesta universitaria de Navidad un apurado Angelito Fiestas es testigo de un asesinato en los servicios femeninos de la facultad, recurre al único detective aficionado que conoce y puede echarle una mano: el ex-boxeador amnésico Torre.

Los problemas se complican porque el cadáver desaparece, sin pruebas no hay delito, y Angelito ha visto la cara del asesino: nada menos que uno de los prohombres de la ciudad, decano de la universidad, ensayista de éxito y Rey Mago en la inminente cabalgata del 5 de enero.

La investigación improvisada de ambos los lleva a adentrarse en la psique torturada de un criminal en serie que vive una doble vida de la que quizás ni siquiera es consciente y, al mismo tiempo, a intentar desenmascarar al asesino antes de que continúe matando a aspirantes a estrellas eróticas en los mundos ocultos de internet.

De aquella manera, claro, que Cádiz es mucho Cádiz y Torre es mucho Torre...

Rafael Marín vuelve al mundo de la novela con una novela negra pura, llena del ritmo y el humor propios del escritor gaditano.

2012-02-01

BEFORE WATCHMEN



De una precuela de Watchmen se venía hablando ya cuando Watchmen era todavía un tebeo mensual. De que DC quería seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro se venía quejando Alan Moore desde hace mucho tiempo, aunque Dave Gibbons no le hacía ascos a que continuaran con el título, ellos mismos u otros autores.

Se anunció hace un par de meses y parece que por fin la cosa va en serio. Y Alan Moore se ha mosqueado, dicen, y Dave Gibbons no ha dicho todavía esta boca es mía. Pero varias ¿miniseries? dedicadas al pasado de los personajes han aparecido ya anunciadas, imitando la estructura de portadas originales (pero ignorando que en las portadas originales nunca sale un ser humano) y preparando al público lector para encontrarse con los Minutemen y los otros cinco o seis vigilantes. De momento, solo parece que serán historias de flash-back, o sea, de relleno de huecos del pasado de los personajes, quizá porque nadie se atreve a continuar la historia. Pero tiempo al tiempo.

Tiene motivos Moore para cabrearse, y sobre todo para lamentar que, a día de hoy, la industria del tebeo tenga que saquear un título que tiene casi treinta años. Si todos esos autores (algunos de primera fila) que ahora entran a saco en Watchmen tienen tanto que contar... ¿por qué no lo cuentan? ¿Por qué no crean sus propios personajes? ¿Por qué ni ellos ni la industria arriesgan como Moore y Gibbons (y DC) arriesgaron entonces?

Pero, ay, la industria es como es. La situación está como está. Y los personajes, le guste a Moore o no le guste, son propiedad de DC. Y DC tiene derecho a explotar sus propiedades y a ganar dinero con el título.

Y en esas estamos. Indignados, los lectores, con la política editorial. Solidarizándonos, todos, con el despechado guionista. Pero no olvidemos que si a Cervantes le salió Avellaneda, ¿por qué se rasga ahora nadie las vestiduras porque a Moore le exploten el chiringuito?

Porque, eh, no nos engañemos, todos vamos a comprar esos tebeos, ¿a que sí?

2012-01-23

MEGAUPLOAD


Ni SOPA ni Ley Sinde. Patada en la puerta y el FBI, que ahora que ya no tienen a Bin Laden en el punto de mira (¿o esos eran los de la CIA?) y no hay más problemas en el mundo (ni narcotráfico, ni crimen organizado, ni células terroristas) han decidido librarnos del pernicioso portal de descargas de un señor gordo que parece escapado de una peli de James Bond y unos cuantos colegas que seguro que son socios fundadores del club de fans de Darth Vader.

Está claro que Megaupload, como tantísimas otras páginas de descargas que existen en el mundo, y las que existirán porque la guerra de la red mundial acaba de empezar, ofrece de manera ilegal o alegal un producto que no les pertenece. Y, lo que es peor, que se lucra con ello. Lo que ya me escama un tanto es que se salten por la patilla eso que tanto nos venden en las pelis de policías y abogados, la presunción de inocencia. Y sobre todo que se cierre una cosa que está en el aire (en la nube, que se llama ahora), y que encima se detenga a unos señores que casualmente no viven en los Estados Unidos de América. Para colmo, mogollón de gente tenía a la citada megaupload como una especie de caja de ahorros virtual, donde subían para su uso propio y disfrute sus documentos privados, los videos de la comunión de los niños o las insoportables fotos del crucero a Noruega. Gente que había comprado un disco duro virtual, legalmente, y que ahora ha perdido todo ese material. Quién sabe si lo volverán a ver.

De toda esta historia yo me quedo con dos contrasentidos: por bajarse películas sin comprarlas en DVD o sin pasar por la taquilla, el público de todo el mundo recurre a páginas como Megaupload… y a veces paga por tener acceso a esas películas de la manera más rápida. Un negocio que mueve una burrada de millones de dólares resulta que es ilegal y está perseguido cuando lo lógico sería que ese dinero que los compradores dan a Megaupload y similares fuera a las productoras de cine y televisión. De ahí el contrasentido de que no sean las productoras las que ofrezcan directamente la posibilidad de las descargas, ancladas en una forma de negocio que ya está obsoleta.


Publicado en La Voz de Cádiz el 23-01-2012

2012-01-21

STAR WARS UNCUT



Esta noche empieza el concurso.

Esta noche Agustín Bravo se arrepentirá de dónde se ha metido, criaturita.

Esta noche los estómagos agradecidos cantarán por esas bocas y se creerán durante dos meses que son de verdad la voz del pueblo.

Esta noche soportaremos de nuevo tópicos, loas, meteduras de pata de los presentadores, graciosillos sin gracia, políticos barriendo para casa, restauradores haciendo propaganda de sus postres.

Esta noche escucharemos piropos y bastinazos, se nos pondrán los vellos como escarpias y nos aprenderemos en seguida los estribillos de los más punteros. Nos reiremos y alguno llorará, sentiremos el pellizco de las bandurrias, el remate de las cuartetas, el quejío de quien solo tiene voz para protestar.

Esta noche veremos de nuevo el Carnaval descafeinado que hemos creado entre todos, las televisiones, los autores, los políticos, y el pueblo que jalea por igual dos pasodobles ideológicamente contrapuestos.

Pero entre tango y cuplé, entre estribillo y popurrí, todavía nos quedará bucear en las entrañas de esa fiesta que fue nuestra antes de ser de unos pocos o no ser de nadie. Esa fiesta donde había libre expresión, y había tradición popular, y había ganas de diversión y de llamar al pan pan y a la media limeta media limeta.

Queda inaugurado el post del Carnaval 2012. Tienen ustedes (sobre todo Alfred) la palabra.

Pinchando tal que aquí , tienen ustedes la reseña de La ciudad enmascarada en el portal de Literatura Fantástica.


Tuve el honor de presentar anoche al maestro José María Conget en la apertura del ciclo Voces en el Museo que se sigue celebrando en el Museo de Cádiz a pesar de lo chunga que se está poniendo la cosa para la cultura. Conget realizó un brillante recorrido, a partir de un cuadro de la Tía Norica que existe en el museo, por la cultura y el arte en nuestro país, por Pinocho y Calleja, el dibujante Don Paco, la alta cultura y la cultura popular.

Mi presentación fue esta que pueden leer ustedes más abajo. Pasamos un ratito la mar de entretenido y entrañable.





Si Rafael Alberti nació, y lo perdonamos, con el cine, hay también quienes hemos nacido (o morimos, como se dice en Cádiz) con las otras manifestaciones culturales del siglo veinte.

Recuerden ustedes que hubo un tiempo, antes de la televisión y del seiscientos, antes de las porras de los grises que ahora vuelven, antes de las hipotecas y justo al límite de los planes de desarrollo, quizá en su época de babuchas de esparto y heridas de pedradas en la cabeza, cuando la vida eran tardes de pan con aceite y azúcar o café con migotes y, entre Guillermo Sautier Casaseca y los chistes de El Zorro, cuando todavía el Carrusel Deportivo estaba en la voz de Bobby Deglané, cuando la poesía que más les enternecía era con mucho la de las canciones Machín (o quizá, según edades, la de Los Pecos) hubo una era no soñada en que los libros no eran solo de letras, sino de dibujos, y el mundo se configuraba con lo que leíamos y aprendíamos y disfrutábamos con esa curiosa mezcla de letras y dibujos.

Los llamamos tebeos. Luego, nos enteramos que les decían cómics. O historieta. Y después fueron comix (con equis), y en Francia se llamaban bandé dessiné, y en Argentina “literatura dibujada”, y en Italia "fumetti", y con el paso del tiempo se llamaron también manga, o ahora novelas gráficas.

Eran evasión barata. “Cine de pobres". Con los tebeos aprendimos que la épica se llamaba El Guerrero del Antifaz o el Jabato, que el costumbrismo era La familia Ulises y el naturalismo era Carpanta. Con los tebeos aprendimos que el surrealismo era parecido a las historietas del Reyecito, que la canción de gesta era Príncipe Valiente, que las vanguardias las reflejaba Little Nemo en Slumberland y que antes que Azcona y Berlanga existieron los personajes de la escuela Bruguera. El Capitán Trueno nos enseñó que no se podía soportar la tiranía, y comprendimos el existencialismo, mejor que con Salinger, viendo a aquel otro guardián entre el centeno del campo de béisbol que se llamó Charlie Brown, el niño que nunca cogió una pelota y del que se burlaban todos los niños.

Aprendimos tanta historia, tanta geografía… ¿Quién recuerda qué fueron los vikingos prehistóricos? ¿Quién se sabe hoy todavía, si no ha leído a Martín Mystere, que Talahassee es la capital de Florida, y no Miami? Conocimos a Celaya no solo por Paco Ibáñez, sino porque Carlos Giménez lo dibujó en El Papus. Sabemos cómo fue la transición de verdad porque todavía quedan los guiones de Ivá para España Una, grande y libre.

No nacimos con los cómics. Ni nacimos quizá para los cómics, pero los cómics no acompañaron buena parte del camino. Nos acompañan todavía. No nos avergonzamos de leerlos, de coleccionarlos, ni de escribir sobre ellos, ni de guionizarlos. No sé ustedes, pero yo empecé a comprar El País porque traía las páginas dominicales de Star Wars dibujadas por Russ Manning, y jamás oculté mis Totem o mis 1984 entre las páginas de ningún periódico progre.

Sabemos que los tebeos son mucho más de lo que creen los que desprecian los tebeos.

Sabemos que los tebeos son un medio de comunicación de masas.

Sabemos que son arte.

Sabemos que son también literatura.

Y lo mismo que hemos atesorado esas ediciones viejas que huelen a eso, a papel de tebeo, a tinta de colores, a infancia perdida y nunca recuperada, aprendimos también a admirar los originales, esos tableros de papel A3 llenos de cuadritos de tinta china y rastros de lápiz azul debajo. Unos querrán (yo también) ser Cristiano Ronaldo por sus novias. Otros quisiéramos ser George Lucas no sólo por el dineral que tiene y porque ha creado una mitología de nuestro tiempo gracias a sus sagas galácticas y sus arqueólogos sucios, sino porque en algún lugar de su mansión tiene la maravillosa viñeta donde, en 1937, el Príncipe Valiente se enfrentó a los vikingos.

José María Conget, con su apellido que se las trae, es un hombre de la cultura, de la literatura. Aragonés, autor de “worst sellers” como él mismo dice con ironia. Profesor emérito de lengua y literatura a quien escuché una vez decir una frase bellísima que atesoro como oro en paño y que me permito compartir ahora con ustedes: “Yo en mi vida he suspendido a un alumno. ¿Cómo puedo suspender a nadie en una asignatura que pretende potenciar un gusto?”.

José María Conget estuvo en Cádiz allá por el año de Tejero o el año de Naranjito, cuando el esperpento, en cualquier caso, cuando era más joven pero no más intrépido. Muchos de nosotros lo conocimos entonces. Por aquel tiempo, no sé si salió siquiera en la prensa, en el barrio del Pópulo, en la Casa del Almirante, el Ateneo Popular organizó unas jornadas dedicadas a la historieta y una exposición donde los artistas locales, que entonces eran mucho, expusieron sus originales.

No sé si esa fue la primera vez que Conget colaboró con unos actos culturales del medio. Pero desde entonces lo ha hecho muchas veces. Viajero impenitente, como si hubiera viajado por la vida a bordo del globo del mago Morgano, Conget ha vivido en Londres y en Nueva York, ha comisariado exposiciones y escrito sobre los tebeos. No solo sabe mucho de cómics, es que por sus manos han pasado, cuánta envidia, los originales de los títulos que formaron la edad de oro de la historieta en nuestro país, y encima los ha paseado por medio mundo. En el otro medio que falta está Cádiz. A ver cuándo nos toca…

Dijo Pablo Ruiz Picasso que lo único que lamentaba en la vida era no haber dibujado nunca cómics. Tampoco hubiera hecho falta: los tebeos y sus autores se defienden por sí solos.



Casi parece que Steve Thompson, el guionista, quería quitarse una espinita de encima. Después de todo, su episodio de la primera temporada de Sherlock es unánimemente considerado el más flojo de los tres. Estoy seguro que este The Reichenbach Fall será considerado no sólo el mejor de la temporada que terminó el domingo (en la BBC), sino de toda la serie. Y la serie, ya lo estarán comprobando ustedes, es de sobresaliente.

Moffat, Gatiss y el propio Thompson le tienen ya cogido el pulso a los personajes y a la puesta al siglo de las andanzas del detective consultor más famoso del mundo. Se toman las libertades de jugar a su gusto con el canon, siendo al mismo tiempo respetuosísimos y rendidos amantes del mismo. Los chistes cruzados, las alusiones, las mezclas de casos y, en especial, la introducción de la tecnología de nuestro tiempo como parte intrínseca del planteamiento de los misterios y de su resolución nos ofrecen un producto fresco que no se parece a las otras series de detectives que pueblan la pantalla, y que quizá nos pemite atisbar el impacto que causó el Sherlock "original" en los lectores que tuvieron la fortuna de leer sus aventuras en el momento de su publicación.

La alusión del nombre (levemente desviado con respecto a cómo lo interpetamos) de este último capítulo nos lleva inevitablemente a imaginar cuál va a ser la conclusión (de hecho el capítulo comienza con Watson revelándosela a su psicoanalista). Todos sabemos que Sherlock Holmes murió para resucitar en la catarata de Reichenbach, pero Moffat en especial, perro viejo en esto de burlarse del público y de la prensa, tiene todavía los redaños de negar y afirmar al mismo tiempo lo que pasa: hasta un día después de terminada la segunda temporada no se anunció que ya estaba firmada la tercera... desde el mismo momento en que se firmó la segunda.

Si en el primer episodio veíamos a Sherlock como una especie de moderno Batman, aquí los vericuetos de la trama lo llevan, en la seguna mitad del capítulo, hacia Spider-Man. Cumberbatch es capaz de mostrar al personaje, tan altanero y lleno de recursos, completamente fuera de pie cuando es perseguido por las autoridades y la ilógica de los planes maestros concatenados de Moriarty lo saca de su mundo seguro y estructurado.

El episodio le pertenece, sin embargo, a Moriarty, con sus imposibles ojos oscuros (que recuerdan a los del Hyde del Jekyll de James Nesbitt, también de Moffat) y su histrionismo contenido solo cuando le interesa. Si alguien tuvo alguna vez dudas, en la temporada anterior, de la interpetación de Andrew Scott, creo que quedan disipadas con este capítulo final, donde el actor nos ofrece un recital de registros y demuesta que puede ser más letal que Hannibal Lecter. Scott se postula ya como ganador de los prestigiosos Bafta de este año que empieza... lo mismo que este episodio se considera ya, y estamos a enero, como lo mejor que ofrecerá la tele, británica o de donde sea.

La temporada, vista desde la perspectiva de la conclusión final (y me imagino que la resolución pasará por, como en los viejos cliffhangers sabatinos, alterar el ángulo de la cámara) describe el viaje de Sherlock hacia la humanidad,o al menos hacia la comprensión de que puede contar con tres o cuatro personas como amigos, algo de lo que el Sherlock aislado y cuasi-Asperger de la primera temporada no habría sido capaz. En ese sentido, hay que destacar que los grandes momentos emotivos no pertenecen a la relación de Sherlock con Irene Adler, sino con Molly, tanto en el primer capítulo y la escena de los regalos navideños como en la conversación-confesión en el laboratorio en el tercero.

Dice Moffat que están solo empezando, que los personajes todavía son jóvenes y que le gustaría ver cómo sería su relación cuando, como en las novelas y la sherlockiana que todos hemos aprendido a admirar, tengan cuarenta o cincuenta años y veamos cómo avanzan al ritmo de los tiempos. Todo depende, dice, del calendario de trabajo de sus dos estrellas, ahora lanzadas ya internacionalmente a la fama. A razón de tres capítulos cada año y medio es posible que lo consiga... aunque acabe con los nervios de los espectadores.


En el fondo, me da la impresión de que en el mundo de la historieta no hemos hablado lo suficiente de la etapa de Chris Claremont y John Byrne al frente de los X-Men, como todavía no hemos reconocido e inmenso talento de John Byrne en su momento de máximo esplendor, mientras que la imagen que hoy podamos tener de Chris Claremont, consumido y fagocitado él mismo por el enorme éxito de eso que hemos dado en llamar la "franquicia mutante", es la de un señor que ha explotado demasiado tanto sus buenas cualidades como sus defectos. El mérito, claro, es llevar tantos años al pie del cañón.

La Patrulla X de Byrne y Claremont fue, no sé si lo saben ustedes, no sé si estaban allí, el último gran tebeo de una Marvel Comics que buscaba cada mes la sorpresa y la originalidad. Fue, también, el primer gran tebeo de la nueva hornada de tebeos: su momento de llegada al mercado coincide con la salida de los editores de toda la vida y la toma de la editorial por poderes económicos venidos de fuera, y los años que luego vendrían (ya sin Byrne a los lápices) quedarían marcados por aquel éxito y aquella forma de entender los tebeos de superhéroes.

Fue, digámoslo claro, un título fresco que se reiventaba número a número. Después de unos cuantos comic-books hechos con tesón e ilusión por Dave Cockrum, que no podía con las entregas mensuales, la llegada de Byrne y, sobre todo, la llegada de Byrne y Terry Austin a las tintas crearon un título capital en la historia de los superhéroes, a la altura de los grandes clásicos de Lee y Kirby o Lee y Ditko. Todo era nuevo en esos tebeos, todo era sorprendente, imaginativo. Durante los pocos años que ese equipo creativo tuvo en sus manos las historias de los mutantes, los lectores nunca sabíamos qué iba a pasar de un número a otro, y además nos sorprendíamos porque de pronto estábamos en un edificio lleno de yonkis y pasábamos a la Tierra Salvaje, o a planetas lejanos, o a la Zona Azul de la Luna.

Byrne y Claremont jugaron con sus personajes, los exprimieron, los remozaron, los llevaron a su máxima expresión, y por eso no es extraño que, de tanto experimentar y tanto romper los moldes, contaran prácticamente todo el futuro del subuniverso mutante en esos tebeos: los dos números de la saga Días del Futuro Pasado son quizás una forma de reconocer que ya lo habían dado todo.

Y fue, no lo olvidemos nunca, un tebeo de consumo. No un tebeo de cualité. Hecho por tres autores que se sabían, más que nada, artesanos. Luego vendrían los guionistas ingleses que llevarían al medio un paso más adelante (un paso de gigante aunque luego nadie quiso ni supo dar otro paso más).

Panini ha reeditado recientemente toda la etapa de Byrne y Claremont (y Cockrum) en dos sendos tomacos, donde además se incluyen (quizá innecesariamente para mi gusto) alguna que otra aventura de los mutantes en solitario o su aparición en otros títulos, incluso en blanco y negro. Dentro de la colección Marvel Gold, que viene a ser una versión española (¿o europea?) de los tomazos en formato Omnibus que publica Marvel en Estados Unidos.

Y me van ustedes a perdonar, pero lo mismo que cuando uno ve desaguisados en las ediciones lo dice, también hay que reconocer cuándo las ediciones superan a las originales. Este es uno de esos casos. El formato Omnibus es demasiado grande y aparatoso, mientras que este, un poquito más pequeño, es perfectamente manejable. Además, donde el formato Omnibus usa papel satinado y colores que acaban ocultando muchas veces la línea (el color de las ediciones Masterworks), el papel de la edición española, más poroso, absorbe mejor los colores (quizás porque el material procede de fotolitos distintos) y se pueden leer los tebeos sin que parezca que estamos delante de un lavado de cara mal hecho.

Me llegó ayer mismo el tomo de Fantastic Four de John Byrne y, francamente, como se ve esta Patrulla X en español no se ve el tomo original americano.

Anuncian para dentro de nada, por cierto, Los Vengadores de Roy Thomas y John Buscema. Si tiene la calidad de esta Patrulla X, no me importará tenerlos otra vez en otra edición... como ya tengo tantas ediciones de esta, la mejor etapa de los mutantes, uno de los mejores tebeos de superhéroes de la historia.

2012-01-05

CRISIS DE FE

En el frío del amanecer del 6 de enero, los niños que no habían sido buenos se despertaron, como todos los años, con el temor de que los Reyes Magos les hubieran traído carbón.

Este año, sin embargo, se lo habían llevado.


Las guerras zombis no empezaron porque temiéramos que nos devorasen.

Empezaron porque temíamos que los zombis, resucitados por la magia, nos quitaran el trabajo.

Naturalmente, las tuvimos perdidas de antemano.



2012 será el año de Dickens, pero empieza siendo el año de Sherlock Holmes. Al estreno inminente de la segunda versión revisitada y ultimatizada de Robert Downey Jr se suma, desde ayer mismo, el primer capítulo de la segunda entrega de la versión televisiva (y contemporánea) que la BBC entrega con cuentagotas desde hace año y pico, de las riendas de Steven Moffat y Mark Gatiss, que tienen que estar pasándoselo pipa reinventando y aliñando las aventuras del héroe de su infancia.

La espera ha valido la pena. En su hora y media de metraje, este "Escándalo en Belgravia" juega a poner al día el célebre encuentro entre Holmes y "la mujer", Irene Adler, en aquella historia que se llamó "Escándalo en Bohemia". Y como nos están contando historias similares de los mismos personajes en un ambiente contemporáneo, no queda sino quitarse el sombrero (de cazador de patos) ante la presentación de Irene Adler y su profesión de ahora, la sorpresa que encontrarse a un rival del sexo opuesto supone para un ser eminentemente asexuado como es este Sherlock, el juego de poderes a cuatro (Watson queda prudentemente relegado a un segundo plano) entre los dos hermanos Holmes, Irene Adler... y, sí, Moriarty, donde por cierto la resolución del cliffhanger de la temporada anterior se hace de manera absolutamente desconcertante y sobresaliente.

Los autores saben ya qué suelo pisan. Aplican la tecnología moderna a la investigación (impagable Watson transmitiendo a través del portátil) y hasta desmontan, con un par de frases, la manía moderna de solucionarlo todo a base de análisis de ADN. El juego de desconciertos entre Holmes y Adler sube de continuo, los chistes cruzados hacia el canon holmesiano (desde la gorra con la que Sherlock se cubre para salir del paso a los nombres de los casos, desviados a partir de las historias originales) se complementan con unos diálogos vivos y llenos de contrapuntos humorísticos... sin que por ello no dejen de existir un par de momentos de absoluta ternura: la reacción de Holmes al secuestro de la señora Hudson o su metedura de pata al revelar, sin darse cuenta, los secretos del corazón de la forense.

Les decía que poner al día el viejo escándalo en Bohemia sirve para colocar en perspectiva, a día de hoy, un equivalente a ese escándalo en su momento. Esta Irene Adler se declara dominatrix y bisexual, no escatima avances descarados hacia un atribulado Sherlock, lo recibe desnuda (en un jugoso despiece de la estrategia de disfraces del Holmes "original" para descubrir sus cartas) y asume un rol similar al de la Catwoman más o menos contemporánea. Como lo asumen todos, por otra parte: al rebuscar en las raíces del detective consultor por excelencia Moffat y Gatiss no pueden evitar desmontar algunas de las cartas del Hombre Murciélago (que ya se cruzó con Holmes, por cierto, allá por los años setenta, en una aventura donde reconocía la influencia que el inglés había ejercido en él). Quizá el inteligentísimo uso de textos en la pantalla, similares a bocadillos o cartelas sea un guiño más. Y, en cualquier caso, una explotación inédita de los muchos recursos narrativos de la imagen asociada a la palabra.

La semana que viene, la visión siglo 21 del perro de los Baskerville. El guiño ya está servido, en tanto el personaje de Sir Henry está interpretado por Russell Tobey, el hombre lobo de Being Human.





Se le pasaban las horas muertas de cara al mar, contentándose con su música de agua y su olor a capricho eterno, puesto que ya no podía verlo. Más allá de la orilla se hallaban la libertad y los recuerdos. El rumor de las olas cantaba una canción que en otros tiempos había amado y había temido, porque el mar es engañoso como una mujer fiel y al mismo tiempo es leal como una amante deshonesta. Él lo conocía bien, muchas veces había estado a punto de unirse a aquella inmensidad que ahora sólo podía atisbar con los ojos de su memoria, como una gota minúscula de lluvia que se suma inconsciente a un lago infinito. Una y otra vez el mar repetía en su balada que era el más grande, exagerado y pagado de sí mismo, mentiroso hasta en el nombre, distinto a todos y sin embargo idéntico. Él sabía que todos los mares eran el mismo mar, pero le divertía seguirle la corriente y escucharlo cantar, todos los amaneceres y todos los ocasos, retando a la luz y el viento su condición de océano único.

Se le pasaban las horas muertas esperando la muerte, fumando un cigarrillo tras otro, cebando mate y, a escondidas de Pandora, paladeando ron. Él, que había recorrido las aguas y las tierras, que había buscado tesoros y encontrado las más de las veces decepciones o el sabroso manjar del conocimiento, era ya una sombra de lo que un día fue. Él, que nunca había querido tener orden en su vida, se veía sometido cada día a unos horarios: sólo sentarse en la playa, mirando sin ver el mar que estaba allí siempre, le rescataba de los brazos en los que tenía que apoyarse, de la rutina de comidas y siestas y lecturas con la voz de otros y reprimendas porque el viento podía acatarrarlo o reproches porque contaba historias truculentas a los niños. Pero los niños siempre volvían a escondidas a escucharlo, y a que le contara las historias de Steiner, de Tristán, de Tiro Fijo o del teniente Slütter, del Monje y Cush y el Barón Rojo y Bepi Faliero y Shangai Lil y de Banshee O´Dannan y de la propia Pandora y el tío Caín. A los niños les sorprendía que la abuela y, sobre todo, el estirado tío Caín hubieran corrido alguna vez aventuras, y a veces recelaban si cuanto les contaba aquel marinero ciego era verdad o simples mentiras adornadas por la mente de una vida que se apagaba. Pero entonces buscaban la certificación de las historias en la otra mirada perdida, la del tío Tarao, quien se limitaba a asentir solemnemente cuando sabía que las historias eran verdad y se encogía de hombros cuando reconocía que la vida del marinero errante había recalado en otros puertos más allá del Pacífico.

A los niños les daba miedo cuando se mencionaba a Rasputín, pero en la sorna de la voz del viejo ciego cada vez que refería su larga relación de amor y odio se notaba que, a lo mejor, era alguien a quien no había que tomarse demasiado en serio. Si acaso, estaba claro que lo envidiaba, porque no tenía que pasarse las horas allí sentado, mirando hacia atrás, leyenda de sí mismo. Lo último que supieron de él, hacía ya meses, era que andaba por las sierras de Bolivia. Si a favor de los insurrectos o comandando, a sus años, un pelotón de guardias de asalto era algo que sólo podría decidir la cantidad de monedas que pudieran pagarle uno u otro bando.

Se le había vuelto amarillenta, la gorra de plato, pero ni por esas permitía que se la cambiaran por un sombrero nuevo, un panamá, un jipijapa. Se sentaba allí, fumando y mirando hacia adentro, atento a los sonidos de las olas, al canto de las gaviotas, y en las guerras que jugaban los niños escuchaba el recuerdo de otras guerras, ametralladoras, trenes, aviones, barcos que se hundían y almadías lejanas donde una vez, decía, maldijo el sol porque lo estaba dejando ciego, quizá porque, según contaba el tío Tarao, apareció allí un día encadenado, a la deriva, por truhán o por pirata. Pero no fue el sol lo que lo dejó ciego, sino una bomba, en la guerra de España, de la que los niños solo habían oído hablar cuando alguien preguntaba el motivo de la ceguera del tío.

Ciego y todo, y solitario, no perdía el buen humor, ni dejaba de hacer trampas al ajedrez o a las cartas. No había manera de que dejara de beber ron, y hasta identificaba los años, y las marcas. Sabía perfectamente cuándo no le habían planchado la levita, o lo que iban a ponerle de comer. Y siempre, allí sentado, se levantaba del sillón de mimbre dos minutos antes de que vinieran a verlo las visitas.

Eran viejos camaradas a los que saludaba con afecto, como si fueran fantasmas y no entendiera si estaban vivos o estaban muertos. Ancianos como él iba siendo sin darse cuenta, gente a quienes había salvado la vida, o con quienes había buscado tesoros que luego se tragó el mar. Pero en ocasiones venía a verlo gente nueva, como aquel grandullón italiano, dibujante, que hablaba con acento argentino y cebó mate y estuvo charlando con él días y días, tomando notas y esbozos. Los niños nunca supieron qué historias les contó el tío, hasta qué punto le mintió o le tomó el pelo, pero el dibujante italiano se marchó contento, después de estrecharle la mano. Unos años antes, cuando los niños aún no habían nacido o eran tan pequeños que ni siquiera lo recordaban, vino a verlo un muchachito argentino (¿qué tenían los argentinos que siempre venían a visitarlo?), en una moto, un médico asmático que estaba recorriendo América. También a él le dio la mano de la misma forma, y también él se marchó con la sensación de que ahora había encontrado un sentido a la vida.

Pero la vida, claro, ya no tenía sentido para quien tenía que soportarla mirando sin ver el mar, como el amante que no puede reunirse con la amada y sabe que el recuerdo solo no le basta. Cuando los niños despertaban, ya estaba sentado allí, tomando café cortado, empapándose de luz, oliendo las mareas. Y cuando los niños se iban a la cama él todavía seguía allí, bañado por la luz de la luna, mecido por el canto de los vientos entre los palmerales, escuchando canciones y añorando a Cush y los misterios de África.

Solo él, allí, una noche, fue testigo de que llegaba la barca. Manejando la vela venían Rosa Boca Dorada, y Morgana, y una Niña de Gibraltar que seguía siendo joven porque el tiempo ya no la afectaba. Y le dijeron ven, que llegó el día, ven, que ya no tendrás que buscar ni la clavícula de Salomón, ni el filtro de Paracelso. Ven, Corto, ven, que ha llegado el momento en que vuelvas a soñar, como te gusta, con los ojos abiertos.




Para celebrar que acaban de pagarme, tras once meses de espera, los tres últimos guiones de "12 del Doce", aquí tienen ustedes de regalo navideño, por si les interesa, el guión del lejano número 3 de Iberia Inc. Con mi agradecimiento a Manuel Díaz, que me lo rescata.




PÁGINA 1.

SPLASH PAGE. Vamos a ponértelo difícil. Una viñeta estilo Kirby. En primerísimo plano que ocupa casi toda la splash, Mácula se contempla en el espejo, por lo que vemos su cara dos veces. La que vemos de frente es, en realidad, el reflejo. La otra, la realidad. Detrás de ella, en el espejo, vemos una escultura metálica y barroca tipo Lladró, donde en plan Frazetta se ve una especie de ángel bello con alas de murciélago atacando a una doncella que se gira. Los dos forman un todo que parece ascender al cielo, como de humo. Consulta las esculturas de Remington si puedes.

En el espejo, al fondo, en la cama, vemos el cadáver consumido y cuasi momificado del curita cañón.

Hay algún reflejo plateado en la imagen, para que los más lerdos se den cuenta de que se trata de un reflejo.

Mácula se está mirando en el espejo y lo que hace, obviamente, es comprobar en primerísimo plano que su cutis ha rejuvenecido con su plan ponds especial, por lo que tendrás que dibujarla más hermosa y más bella que nunca.

TEXTO: Sevilla. Un día más en la vida de Elsabeth Rosinski.

TEXTO: Un amanecer cargado de nueva energía para el alma de Mácula.

Se me ocurre que Mácula podría tener en uno de los pechos una pequeña cicatriz en forma de murciélago, como la Vampirella.



PÁGINA 2.

1. Estirada. Acercamiento al cura, consumido, reseco. Puede verse el resto de la cruz que tenía colgada, ahora medio derretida sobre su pecho (consulta el Drácula de Coppola). Mácula, detrás, se ha dado la vuelta y lo contempla sin rubor. Va vestida con una bata de seda negra transparente y un body sexy y escotado, lencería negra, of course, ligero; parece mucho más exótica y hermosa que en el número anterior. Llama por un intercomunicador y enciende un cigarro con uno de esos encendedores-pisapapeles de vidrio tallado que tienen los ricos.

MÁCULA: María.

2. Entra María. Una mujer mayor, el cruce entre Tía May y la señora Watson. Bien vestida (o sea, que no va de chacha), pero con un aspecto triste en el semblante. Los cabellos grises. Ha sido una mujer bonita pero eso es ya un recuerdo que casi considera ajeno. Es a Mácula lo que María Dietrich a su mamá Marlene, un ancla de normalidad para un monstruo.

MARÍA: ¿Sí, Isabel?

3. Mácula está en escorzo, al otro lado de la habitación. Señala desdeñosa el cadáver del cura. Vemos la cara del cura, de perfil, la boca abierta en pleno rigor mortis, un trozo de nariz. Y frente a él, observándolo, María. No es la primera vez que la criada se encuentra con algo así, por lo que no hay expresión de espanto ni de horror en su cara, sino de piedad.

MÁCULA: Hay que deshacerse de eso.

4. Entre las dos mujeres llevan el cuerpo del sacerdote, cubierto con una sábana. Una mano asoma y se arrastra por el suelo. La mano es oscura, retorcida, como si fuera de madera (o la dibujara Frank Thorne). En el suelo, arrugado, con el alzacuellos claramente identificable, el clergyman del padre Lorenzo. Parece la sombra del traje negro-simbionte de Spider-Man.

Mientras el rostro de Mácula revela total indiferencia (al fin y al cabo, está sacando la basura), el de María refleja una terrible tristeza.

Como esta viñeta, teóricamente, ocuparía la parte inferior de la página, me gustaría que no tuviera recuadro. El único techo que tienen es por abajo, sus propias sombras. Vienen un poco hacia el lector, en tres cuartos, como si cargaran un ataúd (más o menos es lo que hacen). Como Mácula está de más buen ver, ponla delante. María detrás.

No hay texto.


PÁGINA 3.

1. Contrapicado. Visto desde el interior de un pozo. Las dos mujeres han retirado la tapa y vemos sus rostros (el de una o el de ambas, asomarse). El cadáver envuelto en el sudario cae, como el conde de montecristo por el sumidero del castillo de If, la sábana ondea y da la sensación de que el cuerpo se retuerce en la caída, ingravidez total.

La viñeta sería estirada y ocuparía los dos tercios de la parte izquierda de la página. La sucesión de viñetas repetidas (2, 3, 4, y 5) aparecerían a la derecha. El cambio de escena (viñeta 6) sería la viñeta del pie.

No hay texto.

2. El cadáver cae en una especie de alcantarilla, sucia, oscura. La mano ha quedado extendida, hacia arriba, inmovilizada. Vemos que hay otros cadáveres, ya corrompidos, sepultados en tres palmos de agua. ¿Una forma de diferenciar cadáveres de hombres y mujeres e indicar así para los lectores inteligentes (alguno habrá) que Mácula es bi y le va la marcha chupasangres de tipos y tipas?

La mano podría tener un anillo, un sello con una cruz y las letras grabadas AD (Agnus Dei), un detalle que luego podría servir para identificar al cura.

Una rata en primer plano, sobre un cráneo o un esqueleto (o atrapada en la jaula de la caja torácica). Se me ocurre que podría estar mordisqueando la copa de un sujetador, para así indicar el mujerío cadáver.

La viñeta recoge el momento inmediatamente posterior a la caída, NO el impacto.

3. Repetición de la viñeta anterior.

TEXTO: DOMINE....

TEXTO: MISERERE NOBIS

4. Repetición de la viñeta anterior.

TEXTO: MISERERE NOBIS

5. Repetición de la viñeta anterior, pero ahora la mano se mueve, como si hubiera dado una sacudida. La rata ha desaparecido, asustada (podría ponerse sólo el rabo: temo que si la ponemos saltando acojonada se pierda el efecto de la mano que se agita)

TEXTO: VEN. VEN.

TEXTO: MISERERE NOBIS.

6. La figura encorvada y consumida del sacerdote vuelto a la no-vida se pierde entre la oscuridad de las cloacas. Va sumergido en aguas fecales hasta las rodillas, avanza tambaleándose, de espaldas. La imagen que tengo en mente es el Ronin cuando decía aquello de Tashi.
TEXTO: VEN.

TEXTO: VEN.


PÁGINA 4-5

Doble splash, para no perder costumbre. Tomado desde arriba, pero no en plano demasiado picado, el Castell del Drac, un lugar salido de una pesadilla de Gaudí, torres retorcidas alzándose al cielo, enormes gárgolas de piedra (podría verse entre ellas al Demon, o a la Gargoyle marveliana, incluso a alguna que recordara a Gárgola Gris, al Hombre Dragón; el chiste, de todas formas, no debe ser demasiado claro). El castillo se alza entre montañas escarpadas y es la versión castillo de la Sagrada Familia o la Pedrera o un sitio de esos (podría tener una parte de tejados que parecieran las escamas-lomo de Dragón de la Pedrera). Las ventanas jamás son cuadradas, sino de formas retorcidas, ovaladas como la casa de Doc Extraño. Vamos, Gaudí puro. Entre fantasmagórico y futurista.

Si es posible, una rendijita de luna en cuarto menguante en el cielo (uno ya está harto de que siempre que aparece una luna en los tebeos esté llena). Para que la cosa quede más aparente y lucida, está cayendo la de dios: tormenta, agua, rayos en el cielo.

En la parte derecha de la splash (para no repetir la splash del número 2), Drac de Ferro muy grande, en plena frenada tras el vuelo. Las gotas de agua salpican en su armadura.

Drac de Ferro vuela hacia el castillo con los pies por delante, como supermán, pero en realidad nos damos cuenta de que cae, sin control, listo para estrellarse contra el castillo o contra el suelo. Una de las alas tiene una forma de pájaro (tipo las alas del Buitre o del Arcángel, por ejemplo); la otra es el fuelle estilo Rayo Negro.

TEXTO: Castell del Drac, Alto Ampurdán. Dos días más tarde.

TEXTO: El hombre dentro de la armadura del dragón vuelve a casa.

TEXTO: Más o menos.

DRAC: ¡No puedo controlarla! ¡Me voy a estrellar!

PÁGINA 6


1. Estirada, establishing shot. Drac de Ferro acaba de entrar por una de las ventanas, y lo vemos haciendo un aterrizaje forzoso en el suelo. Se estira como un jugador de beisbol que toca la base, una pierna estirada, la otra encogida, los brazos alzados (uno ya sin ala). Entra por la izquierda de la viñeta y se estira hacia la derecha, rozando el suelo y levantando chispas, hasta frenar la caída. Procura que la escena sea lo más cinemática posible.

Es el interior de una especie de laboratorio-mazmorra, oscuro y tal, entre medieval y futurista. En la parte derecha de la viñeta puede verse una sombra (o no, como quieras, va a salir después).

DRAC: ¡Mare de...!

2. Drac en el suelo, aturdido, intentando levantarse, apoyándose en las manos, como la Masa. El traje se le desparrama por el suelo, como si fuera un charco metálico. En la parte derecha de la viñeta, vemos una sombra inidentificable.

DRAC: Soy demasiado viejo. No aprenderé jamás.

3. La armadura líquida empieza a subir por la pierna de la sombra, recubriéndola, al mismo tiempo que se va borrando de Drac y vemos su rostro. Del nuevo Drac (o sea, de ella) apenas vemos un hombro sin cubrir, el rostro ya con la máscara magefesa.

Habría que procurar que el personal no tuviera en mente a Venom o el traje simbionte de Spider-Man, aunque el parecido es obvio.

Jaume, el Drac masculino, podría tener los rasgos de MANUEL VICENT. Un hombre algo maduro, de sienes plateadas, ojos muy claros y perilla no moderna, sino puramente clásica, y rasgos levemente mefistofélicos que cuadren con su personalidad de aristócrata indolente (Jaime de Mora y Aragón en sus años mozos, en guapo y convertido en superhéroe, vamos).

DRAC-SOMBRA: No digas tonterías. Algún día tendrás que llevar esta armadura.

DRAC-SOMBRA: Y ni siquiera me doblas en edad.

4. Una pantalla anuncia que quiere cobrar vida. Drac vuelve el rostro, una mano en posición de "detente" hacia Jaume.

VOZ EN OFF: ¡Drac de Ferro! ¡Pasa a conexión video! ¡Esto es una emergencia!

DRAC: Es Lázaro. Apártate del campo de visión.

DRAC: Dentro imagen.

5. Primer plano de Juan Pedro Lázaro, algo más demacrado que cuando lo vimos en el número 1.

LÁZARO: ¿Dónde demonios te escondes cuando haces más falta? Trueno necesita tu ayuda.

PÁGINA 7.

1. Drac se cruza de brazos ante la pantalla, orgulloso como él solo.

DRAC: No tengo conocimientos de medicina, así que pensé que no era útil. ¿Hay alguna novedad en el estado de Aquaviva?

2. Vemos a Lázaro, en plano general. Va vestido de oscuro, y tiene un bastón sobre el que se apoya, por lo que debe quedar claro que cojea de una pierna. Contempla un ordenador-conexión en el que se puede ver la cara metálica de Drac. Sobre la mesa donde está el monitor, una foto de una muchachita sonriente, CASCABEL. En otra foto, el Capitán Furia y Flechita, o sea, Roberto Alcázar vestido de Juan Centella y con la máscara de Green Lantern y Pedrín vestido de Flecha de la OJE con la máscara de Robin. Los dos llevan guantes negros. Si hay sitio, en la pared, el retrato constitucional del Rey (basta con que se note en esbozo).

Lázaro es delgado, alto, ancho de hombros, como corresponde a un ex-superhéroe.

LÁZARO: Ninguna. Por el amor de Dios, ¿nunca te quitas esa maldita máscara?

3. El yelmo se alza y dentro vemos la misma cara de JAUME SERRAT. Fuera del alcance de la pantalla, el verdadero Jaume está sentado, contemplando la escena con algo parecido a la socarronería, la pose típica del escritor en la contraportada de los libros, una mano en la cara, un dedo junto al ojo, el resto del puño bajo la barbilla. A su lado tiene una cubetera con una botella de champán (perdón, de cava) puesto a enfriar.

En alguna parte del laboratorio, a ser posible en lugar destacado, cuatro o cinco cajitas como el cubo cósmico, conteniendo la masa metálica de las armaduras (exobiocorazas, sería la palabra).

DRAC: ¿Así está mejor? ¿Qué quiere de mí el paladín de los dedos metálicos?

LÁZARO (desde la pantalla): Aquaviva se le escapa. Intenta colocarla en un campo de estasis, pero le haces falta. Duna no podía contactar contigo.

DRAC: No estaba aquí. Muy bien, me teleporto enseguida.

DRAC (bocadillo unido): Conexión fuera.


4. La pantalla ha ennegrecido. Drac se vuelve hacia Jaume, que se levanta de su silla a salvo de la cámara.

DRAC: Se acabaron las lecciones por hoy, Jaume.

JAUME: Dime una cosa, ¿de verdad pongo esa cara tan seria cuando hablo? No me reconozco en el holograma.

DRAC: Ya. Y también te ves la raya del peinado al otro lado en el espejo.

DRAC (bocadillo unido): No te preocupes. A mí tampoco me gusta tu cara.

5. Drac se borra, iniciando un efecto de teleportación. Detrás, vemos la cara burlona de Jaume Serrat que se sirve una copa de cava.

JAUME: Bueno, al menos tú puedes cambiarla.

PÁGINA 8

1. VIÑETA ESTIRADA EN VERTICAL, que ocupa todo el largo de la página. Como un Luke Skywalker cualquiera, Aquaviva en un tanque de agua. Flota ingrávida, con los cabellos esparcidos por el agua, y las burbujas de colores cubren los tres o cuatro puntos estratégicos de su cuerpo, lo suficiente para demostrar que no tiene la ropa puesta. Fuera, en alguna parte, está su traje. Hay cables y electrodos conectados a Aquaviva desde la pared interior del tanque, que tiene forma de coctelera.

Dentro del tanque, en lugar visiblemente pero tampoco sin pasarse, hay una mano metálica, toqueteando cosas, en plan Zarpa de Acero o así. Una mano derecha.

Fuera del tanque, entre máquinas y pantallas, Trueno trabajando contrarreloj. Esté lo que esté haciendo, sólo le vemos una mano, la izquierda (la otra está tapada por algun ordenata, o bajo la mesa, etc, para que no se vea inmediatamente que es manco y su mano es la que está toqueteando a Aquaviva dentro del tanque).

En primerísimo plano, en escorzo, el mismo efecto de teleportación de la última viñeta de la página anterior. DRAC ha llegado a la base.

TRUENO: Menos mal que has venido.

2. Los dos superhéroes miran juntos la lectura de un monitor. Ambos así como de perfil, mirando hacia abajo. Ahora sí podemos ver, tachán tachán, que a Trueno le falta un brazo.

TRUENO: No consigo estabilizar su estado. La gravedad de la herida es lo de menos. Es la infección lo que me preocupa.

DRAC: Por lo que sabemos de su biología, una aspirina podría matarla. Y el arsénico curarla.

3. TRUENO en plano medio o así, tomado un poquito desde abajo, en plan Gil Kane. La mano se reintegra sola a su hueco en el muñón, con efecto chasqueante.

TRUENO: No podemos correr ese riesgo. Uno de los poderes de Aquaviva es detectar niveles de contaminación. El arma que la hirió... estaba hecha de durometal.

TRUENO: Como mis brazos. Su propio poder funciona ahora en su contra.

4. Plano medio de los dos conversando. Algún detalle de comprobación de los datos de Aquaviva, etc. Pon que se vea claramente que Drac es cabeza y pico más alto que Trueno.

DRAC: Dolmen y Trasnu intentan recuperar el Cetro de la Sabiduría de Melkart por medios místicos. Tal vez con los conocimientos que almacena...

TRUENO: Me temo que yo no puedo esperar tanto. He de consultar con mi padre, en América.


PÁGINA 9.

1. Contraplano con respecto a la última viñeta de la página anterior.

TRUENO: Duna necesita tiempo para reorganizarse. Dedica buena parte de su atención a mantener el campo de estasis.

TRUENO: Así que tienes que quedarte vigilando el fuerte en mi ausencia, Drac.


2. Drac y Trueno en escorzo. Han salido de la habitación o entran en otra. Una mano de Trueno indicando, tachán, a TRAKA, que está sentada en plan sexy total en algún lugar en alto, cruzada de piernas, sin el gorrito hortera, absolutamente provocativa y sensual.

TRUENO: No te preocupes. No estarás solo.

TRAKA: ¿Qué tal, cabeza de gárgola?

3: Viñeta pequeñita. Primerísimo plano de Drac. A pesar de la máscara, la iluminación debería indicar la sorpresa y el resquemor en su rostro (si 3P0 lo consigue, nosotros no vamos a ser menos)

DRAC: ¿Ella y yo aquí... juntos? ¿Y Lobisome? ¿Y Melkart?

4. Viñeta grande que ocupa todo el resto de la página. Saltando hacia el lector, una potentísima moto de esas ultramodernas con manillar en alto. Conduce Melkart (pónle gafas de motero). Detrás, de paquete, con una mano sujetándose el peluquín, digo los harapos, LOBISOME, absolutamente acojonado por la velocidad y la forma de conducir del fenicio.

TRUENO (cartucho en off): Melkart decidió que no podía esperar ni una solución ni otra. Dijo tener una idea propia para intentar curar a Aquaviva.

TRUENO (cartucho en off): Lobisome le acompaña.

LOBISOME: ¿Dónde has aprendido a conducir?

MELKART: ¡No es tan diferente a una cuádriga!

LOBISOME: ¡Eso dices tú! ¿Lo saben en Tráfico?


PÁGINA 10.

1. Viñeta grande. Podría ocupar más de dos tercios de la página. El interior de La PEÑA CULTURAL Y RECREATIVA EL BURLADOR. Un sitio pequeño, algo infecto, lleno de carteles, infinidad de cuadros, alguna cabeza de toro colgando en un lado.

El plano es un picado. Vemos destacando en la viñeta un flotete clavado en el techo, algo sucio, con alguna que otra teleraña si no es pasarse ni desvía la atención.

Abajo, junto a la puerta, un asombrado y emocionado Burlador que la contempla, con el sempiterno maletín del otro florete en la mano. Para demostrar que esto es un comic moderno que no hace concesiones, podría ir vestido de forma distinta al número anterior.

Tras la barra hay una mujer que limpia vasos o esas cosas que se hacen detrás de las barras. Es talludita, entrada en años, pero todavía de buen ver. Un estilo a Loles León, por poner un símil. En la barra hay un par de parroquianos bebiendo cerveza. En las mesas, que son de mármol, un par de jubilados juegan al dominó.

Los cuadros (que, insisto, recubren todo hueco libre de las paredes), son un monumento a la mayor gloria y honor del Burlador. Hay fotos, recortes de periódicos, más fotos pero autografiadas, alguna en pose con algún superhéroe irreconocible. Un cartel de toros, que sigue siendo Sevilla. Un anuncio de Anís del Mono, o de Manzanilla la Gitana. Un gran espejo en un lado, para que no tengas que dibujar tantas chorradas. Y un uniforme del Burlador clavado a la pared, algo sucio y ajado, como si fuera la piel de Lobezno puesta a secar.

Las palabras "Peña C y R EL BURLADOR" podrían verse en el dintel la puerta, que sería de cristal, en inverso.

TEXTO: Sigue estando aquí. No ha cambiado nada.

TEXTO (con otra rotulación): ¡Me marcho, amigos míos! ¡Me voy a América!

TEXTO (con otra rotulación): ¡Aquí clavo mi espada! ¡Quien tenga el valor de imitarme, que la coja!


2. El Burlador, absolutamente emocionado, con un nudo en la garganta, pasa los dedos, incrédulo, por una foto donde se ve claramente a él mismo, de joven y con la máscara, junto a una reconociblísima AVA GARDNER y un superreconocible ERNEST HEMINGWAY. Burlador está entre ambos. Pueden verse las firmas garabateadas. Un detalle de estilismo innecesariamente barroco, pero bonito, sería que, visto de frente el cuadro y la foto, viéramos cómo el reflejo de los rasgos actuales del Burlador se superponen sobre los de él cuando jovencito. Más que nada por seguir con el símil de las máscaras del título.

TEXTO: Ava Lavinia... Papá Ernesto... Seguís aquí. Cuánto tiempo.


3. El Burlador, obviously, se sienta en la barra y le pregunta a la señora.

BURLADOR: Disculpe. La decoración de este local...

MUJER: Bonita, ¿verdá, mi arma? Venía ya con el traspaso, pero está la cosa muy dura para ponerse a encalar tabiques.

4. Plano medio de la mujer, que pone una cerveza y una copita de vodka o de algo así sobre la mesa. Su escote destaca adecuadamente.

MUJER: Dicen que el Burlador fue un superhéroe, ¿sabe? Como Kubala.

MUJER (bocadillo unido): A lo mejor resulta que los Reyes Magos existen.


PÁGINA 11

1. Viñeta estirada en vertical, ocupa todo el largo de la página. Una villa griega, o sea, un chalet superlujosísimo con detalles clásicos, situada en una roca cortada a pico que da al mar (no demasiado alto, supongo). El sueño de Lawrence Durrell, la isla aquella de ensueño donde Príncipe Valiente encontró a las dos morenazas y el remolino que destrozaba los barcos. Un pajarito volando en el cielo, que siempre hace bucólico.

En el mar, más cercano al lector, un yate de lujo, moderno y tal (consulta Bernard Prince). El yate tiene el nombre de ITACA, pero en letras griegas, para seguir con el despiste. Está anclado. NO HAY TEXTO.

2. Una chavala de bandera está tumbada al sol en el yate, boca abajo. Tanga reducidísimo (o sea, que le vemos el culo casi al completo). Los típicos daikiris al lado. Sensación de placidez total. Cerca, un hombre está enfrascado leyendo un periódico. Tiene un teléfono portátil cerca, y un arco y flechas anda tirado por alguna parte.

Ella es rubia, macizísima. Él tiene el pelito largo, como si fuera Michael Douglas. Sin barba. No es otro que Ulysses Oydeuss, o sea, nuestro amigo Odiseo del número 1, pero cambiado para ponerse a tono con los años. Ella, of course, es Nausicaa en plan matahari moderna y tal.

Puede haber un ordenador portátil conectado a internet en la mesita, otros periódicos financieros, qué sé yo. Consulta si puedes Largo Winch.

3. Acercamiento al hombre. Vemos sobre todo el titular del periódico (el DAILY ATHENS, por ejemplo), que dice: SPANISH DEMI-GOD ON A RAMPAGE (así, en inglés). Y la foto muestra a Melkart destrozando algo, viñeta perdida del número uno.

Odiseo sonríe con media sonrisa entre cínica y picaruela. Puede estar quitándose las gafas de sol.

ODISEO: ¿Has visto las noticias?

4. Primerísimo plano de la rubia. Sorbe una pajita de cóctel como si fuera el don natural de Rocco Sifredi. Tiene puestas gafas, el pelo recogido. Podría tener la parte de arriba del sujetador quitada, y vérsele un pezón (se van a enterar los mangakas, hombre). Sonríe también.

NAUSICAA: Ha comenzado.

(END del interludio).


PÁGINA 12

1. Establishing shot. Una farmacia. Todo tipo de marcas reconocibles entre los estantes (y eso que no nos pagan!) En la parte izquierda, LOUP GAROU, o sea, la versión iberia de BATROC THE LEAPER. Va vestido de paisano. Es un francés típico, con cara del amigo de Tarzán, bigote de punta. Sienes plateadas. Procura que no se parezca demasiado al Burlador, aunque el paralelismo entre ambos será evidente.

LOUP GAROU se vuelve y tose para no echar el bofe sobre la gente de la farmacia.

En primerísimo plano, una chavala de buen ver estira la mano para recoger (o recoge) una caja de preservativos CONTROL. Uno de los clientes es un japonés que lleva una cámara.

En la parte derecha de la viñeta, por el fondo, irrumpiendo con cara de pocos amigos, dos chorizos, no de Cantimpalo, sino dos drogatas. Chupa de cuero, pañuelo al cuello, recortada uno. Más bajo, calvo, con la camiseta de G.I.L. el otro (estamos en Marbella aunque no se diga). Sólo los lectores muy inteligentes deben darse cuenta de que son una versión realista de Makinavaja y el Popeye.

LOUP GAROU (pensando): Maldita lentitud. Este jodido cáncer me matará antes de que compre los medicamentos.

MAKI: ¡Todo el mundo contra la pared!

POPEYE: ¡Y cuidadito que esto se dispara!

2. Plano medio del Maki con la recortada apuntando al lector. Cara de pocos amigos.

MAKI: Venga, nena, vacía la caja. Rápido.

3. Todo el mundo petrificado. La maciza de antes a punto de ponerse de rodillas. La farmacéutica acojonada. Un par de clientes en el suelo. Sólo Loup Garou permanece en pie, aparte.

Popeye (que podría ser tuerto pero sin parche, como el de Segar), ha saltado o está saltando al otro lado de la barra.

Maki apunta a Loup Garou, mosqueado porque el otro no se cosca.

POPEYE: ¡Las anfetas! ¿Dónde coño están las anfetas?

MAKI: ¡Tú, franchute de mierda! ¿No entiendes cristiano o qué?

4. Empieza el lío. Loup Garou, a pesar de ser un pureta y estar casi en las últimas, pega un bote y traza una pirueta en el aire.

LOUP GAROU: Naturalmente, mon ami. Pero no me apetece mancharme la chaqueta.

LOUP GAROU: No merecéis la pena.


PÁGINA 13

1. Loup Garou aterriza sobre Maki, derribándolo y dejándolo k.o. con una patada de savate. Espectacular y todo eso. El Maki sale despedido hacia el lector. La idea sería que choca contra el "cristal" de la viñeta.

LOUP GAROU: Nést çe pas?

2. Detrás de la barra, el Popeye empieza a pegar tiros contra el Loup Garou. En homenaje a Kirby (y al Batroc), podríamos ver cuatro o cinco veces la figura de Loup Garou, dando volteretas por el suelo.

POPEYE: ¡Hijo de....! ¿Cómo se mueve tan rápido?


3. Loup Garou cae sobre Popeye. Con una mano le arranca la recortada y con la otra le da un golpe con el canto de la mano, en plan karate.

LOUP GAROU: ¿Esto es rápido para ti, basura? Tendrías que haberme visto en mis buenos tiempos.

4. Loup Garou se alza sobre los dos tipos. Tiene a uno de ellos cogido por el cuello de la camisa, el otro puño cerrado, en actitud amenazante. El otro chorizo es un guiñapo en el suelo (se sobreentiende que los está sacando de la farmacia, pero debe quedar también la duda de que vaya a... rematarlos). Lo vemos de espaldas, las piernas abiertas, volviéndose sorprendido hacia el lector, la pose típica de Spider-Man según Ditko.

Más cercanos al lector, los sorprendidos atracados, que se han puesto de pie y le aplauden.

LOUP (pensando): Malditos principiantes. Son una deshonra para la profesión. Debería...

LOUP: Mais...?

FARMACÉUTICA: ¡Bravo! ¡Magnífico!

CLIENTE: ¡Han visto cómo nos ha salvado? ¡Es un superhéroe!

5. El japonés, agachado, tira una foto. Vemos el reflejo del flash sobre Loup Garou, que sorprendido no sabe cómo reaccionar, y sonríe como Errol Flynn. La chica maciza le está besando en a mejilla, totalmente entregada. Plano medio (después será primera plana de LA VOZ DE MARBELLA, en el número 4)

CHICA: Gracias, monsieur.

LOUP: Je ne... No ha sido nada.


PÁGINA 14

1. Contraplano de la última viñeta de la página anterior. De espaldas, vemos la mano de LOUP GAROU posada sobre las ancas o directamente sobre el culo de la chica. El japonés de rodillas, tirando otra foto. Los demás comentando la jugada (uno de ellos puede darle una patada a uno de los chorizos).

LOUP GAROU (pensando): L´Spagne ces´t different! Si supieran que no soy precisamente un superhéroe...

LOUP GAROU (pensando, bocadillo unido): Increíble. Estas cosas sólo me pasan a mí.

2. Cambio de tercio. Vuelta a la peña del Burlador. Lo vemos sentado en la mesa, medio desplomado. Un par de botellas, una volcada. Burlador contempla la copa que tiene en la mano como si fuera una bolita mágica que contuviera todas las respuestas.

La camarera sirve un sol y sombra a otro cliente. Un camionero típico, patillas negras, grandullón, camiseta sucia y cara de pocos amigos, casi el bruto típico de los mangas o de Curro Jiménez. Un palillo en la boca. Vemos que el tío tiene intención de propasarse (acoso que le llaman con la chavala), una mano en el culo o directo bajo la falda.

3. Acercamiento a la escena. El camionero ha pasado directamente a la acción y ahora soba descaradamente a la camarera. Expresión lasciva, sonrisita de oreja a oreja. Ella, escotada todavía, aparta la cara con gesto de asco.

Al fondo, si hay espacio, podemos ver que el
Burlador vuelve la cara hacia ellos y se sacude levemente de la cogorza.

CAMIONERO: Venga, no te hagas la estrecha. Verás cómo te gusta.

MARUJA: ¡No! ¡Déjame!

4. Tachán tachán. El Burlador supera la tajada y lo vemos de pie, con el sable en la mano, actitud gallarda y ridícula al mismo tiempo. Vestido de paisano, of course. El plano está tomado un poco desde arriba, por lo que podemos ver también en la parte inferior de la viñeta las cabezas del camionero (futuro Vitriolo) y de la camarera.

BURLADOR: ¡Suéltala!

5. Primerísimo plano de la cara o la boca burlona del camionero. Viñeta pequeñísima, para no restar espectacularidad a la anterior.

CAMIONERO: ¡Vaya por Dios, el Jinete Fantasma en persona!


PÁGINA 15

1. Comparado con el Burlador, el camionero es enorme, como Goliat comparado con el Capitán Trueno o la Masa con DD. Es el típico matón de bar, experto en mil peleas, algo tripón, con camiseta de rayas que se le queda estrecha. Ben Grimm si viviera en Vallecas.

Sin soltar el palillo de la boca, el camionero agarra el sable por la misma hoja y levanta el puño que le queda libre.

CAMIONERO: Cuidado con la gillete, no te vayas a cortar.

2. Puñetazo barriobajero contra la cara del pobre Burlador. Este suelta el sable, que se queda en la mano del camionero.

CAMIONERO: Trae.

3. El Camionero se carga la hoja como si fuera un palillo. Detrás, con la cara hinchada por el puñetazo y los labios saltando, Burlador salta hacia él.

BURLADOR: ¡Mi espada!

4. Encontronazo entre ambos. El Burlador ataca a un muro de piedra.

CAMIONERO: ¿Todavía con ganas de jugar a los héroes? ¿Pero de dónde sales?

5. El camionero sujeta el puño derecho del burlador conteniéndolo dentro de su palma. Escena de tensión máxima.

CAMIONERO: ¿Te apuestas algo a que sé dónde vas a acabar?

6. Primerísimo plano de las dos manos, el puño contenido y la manaza que lo sujeta. Algo empieza a hervir y sisear, el puño del Burlador mismamente, que se derrite.

ONOMATOPEYA: Sssss...


PÁGINA 16


1. El camionero ha soltado al Burlador, atónito. Se mira la mano abierta, ilesa. El Burlador, acojonado, muertecito de dolor, se ha vuelto hacia el lector. En vez de mano, lo que tiene ahora es una cosa derretida y sanguinolenta. La mira a su vez, incrédulo.

CAMIONERO: Tu mano. ¿Qué carajo...?

2. El Burlador cae de rodillas, sujetándose la mano derretida con la otra, expresión de supremo dolor. La mujer acude a ayudarlo. El Camionero se larga corriendo hacia la puerta.

CAMIONERO: ¡Yo me abro!

3. El camionero se pierde en un callejón. Lo vemos correr, de espaldas.

4. El camionero choca con una sombra negra, enorme, malignamente protectora, que alza una mano como si fuera a dar una bendición, dos dedos estirados como un icono.

SIGNO: No huyas. Sólo es el miedo a ti mismo lo que te da alas.

5. La mano de SIGNO se posa sobre la frente del camionero, y vemos cómo muta a ojos vistas, derritiéndose de forma repulsiva.

SIGNO: Despierta, déjalo todo y sígueme, pues no he venido a buscar a los justos, sino a los pecadores.

6. El camionero se contempla en su nueva encarnadura, repulsivo, un sapo que suda un ácido chorreante.

SIGNO: Ven conmigo, Vitriolo. Levántate y anda.


PÁGINA 17


1. Viñeta grande, ocupando dos tercios de la página. Un cementerio de noche. En primerísimo plano, un ángel de piedra, tipo portada de Watchmen 2, perteneciente a un mausoleo. Detrás, un ciprés. Los MASCHERATTA en diversas poses y actitudes. Son:

DUX, el líder del grupo. Mascheratta es una familia mafiosa que viste en plan superhéroe los colores de la Comedia del Arte italiana, tipo veneciano y tal. Dux sería Pulcinella, el viejo esposo cornudo y mala leche. Va sentado en una silla de ruedas, pero como estamos en plan modelno, la silla puede no tener ruedas como tales y medio flotar en el aire como la de Xavier cuando se da un garbeo por el mundo Shi´ar. DUX es un hombre de unos cincuenta y cinco años, encorvado en la silla, las manos engarfidas, quizás sufra una enfermedad degenerativa tipo esclerosis múltiple o así. Se cubre con la máscara blanca. Si llegáramos a verle la cara en el transcurso de la pelea, me gustaría que se pareciera a AL PACINO un poco más mayor (bueno, a Al Pacino como está ya ahora), que a fin de cuentas son mafiosos y estamos jugando a el padrino.

ALONDRA es su esposa. Una muchacha joven, macicísima y tal. Es española. Ocupa el nicho de Colombina en la Comedia del Arte (pero "Colombina", o sea paloma, queda muy cursilón). Podría tener el físico de Eva Pedraza (que me encanta) o de la presentadorita esa de telecinco que se casó con el italiano, la de las tetas absolutamente esféricas, la que presentaba aquello de Vivan los Novios.

ARLEQUIN es el héroe del grupo... si los Mascheratta fueran héroes, claro. Apuesto, esbelto, atractivo, ágil. Un Daredevil del mal con la máscara veneciana y supongo que el gorrito negro. Andy García o Antonio Banderas.

BELVA (o sea, Fiera, Bestia). La Bestia de Neal Adams pero vestido con los colores y la máscara de la Comedia del Arte con algo del Lobezno de los primeros tiempos, que siempre vende. Simiesco, desproporcionado. Ocuparía el lugar de Brighella, el adláter de Arlequín, tonto y forzudo, fanfarrón. Arlequín es el Lancelot de Dux, y Belva es su Sancho Panza, grande, fortachón, con unas manos enormes. Arlequín es el guardaespaldas especializado, el protector frío, mientras que Belva se encarga del trabajo duro y físico, como el Buey en los Forzadores.

(OTROS DOS MIEMBROS DE LA FAMILIA MASCHERATTA SERÁN PIERROT, UNA MUJER; IL CAPITANO, UN TIPO CON ESPADA-CACHIPORRA CON ASPECTO DE CARABINERO-CARA DE CALAVERA; Y SCARAMOUCHE, EL ESPADACHÍN FRANCÉS QUE ENLAZA LA COMEDIA DEL ARTE ITALIANA CON LA FRANCESA. NO SALEN AQUÍ PARA NO TENER QUE PLANTEAR UNA BATALLA CON MILES DE PERSONAJES, DE NADA)

Los trajes de Mascheratta deben tener no una uniformidad absoluta como los 4F, pero sí variaciones en el diseño, como los Alpha Flight. En VENECIA CELESTE Moebius pinta las máscaras, me parece.

En la viñeta, vemos a ALONDRA (o sea, nuestra Ginebra), protegiéndose del viento nocturno con la capa negra. Mira inquieta hacia un lado, que no debe ser muy divertido andar profanando cementerios en países extraños o propios a medianoche. DUX controla la operación, sombrío y corcovado, casi un Ricardo III en silla de ruedas (es que en el fondo la máscara de Pulcinella la imagino como el físico de Lawrence Olivier). Más adelantado unos pasos, ARLEQUÍN en pose de guardaespaldas protector, asomado al agujero del que BELVA está desenterrando algo. Belva saca una caja enorme de una fosa.

TEXTO: Están fuera de lugar, pero no desentonan en este sitio.

TEXTO: Se llaman Mascheratta.

TEXTO: Son lo único que Drac de Ferro teme en este mundo.

ALONDRA: ¿Estás seguro de que dijeron que lo encontraríamos aquí?

DUX: Eso acordamos, Alondra. El material estará en su lugar.

ARLEQUINO: Mi Dux... Belva ha encontrado algo.

TEXTO AL PIE: * TRADUCIDO DEL ITALIANO.

2. BELVA parte de un puñetazo nealadamsiano el ataúd.

BELVA: Dejadme a mí

3. Contrapicado de Belva, que saca algo de la caja y lo alza a la luna. No llegamos a ver qué demonios sostiene, quizá porque el brillo de la luna se interpone con lo que tiene en la mano (que, según veremos luego, es un frasco con una droga de diseño que se inocula por medio de gotas en los ojos). La idea es hacer creer al lector que están sacando el Cetro de Melkart.

BELVA: ¡Aquí está!

BOCADILLO EN OFF (VOZ DE DRAC DE FERRO): Nosotros también.


PÁGINA 18


1. Drac se ha teleportado junto con Traka. Lo vemos en plan hiperespectacular, un pie apoyado en una de las tumbas, pose heroica. Detrás de él, un poco aturdida por el teleporte, Traka. La armadura de Drac parece crepitar de energía pura. Tal vez sería interesante dejar sin terminar de dibujar qué sé yo, parte de una pierna del Drac, o de Traka, para demostrar eso, que se están teleportando allí mismo.

Los Mascheratta se vuelven al verlo llegar. Gestos de sorpresa, tensión en los músculos, ganas de pasar al contrataque, etc.

DRAC: Buona sera, Mascheratta. Benvenutti a la Spagna.

DUX: Porco in Dio! ¡Nos han descubierto!

TRAKA (dream-balloon): La teleportación de Drac de Ferro es tan inmediata, tan diferente a los sistemas de Duna...


2. Belva salta hacia Drac Detrás de él, Arlequín se prepara.

BELVA: No sé quién demonios eres, fantasma de metal, pero la ley del silencio es norma en nuestra familia.

BELVA: ¡Verás cómo consigo cerrarte la boca!


3. Drac suelta un revés y detiene a Belva. Drac está de espaldas, y Belva se contorsiona en el aire por el bofetón como un gato. Seamos explícitos y que se note claramente que de su boca chorrea un borbotón de sangre que se pinta en el aire como un brochazo (oops, secuelas de Mundo de Dioses, lamento las descripciones literario-pictóricas, pero es difícil dejar el estilo tras cinco años de batallas escritas). Con la otra mano, Drac lanza una andanada de rayos positrónicos que Arlequin repele alzando una mano y plantando ante sí una especie de escudo de fuerza (Arlequín podría tener en la mano derecha una especie de guantelete protector al estilo del que Pacheco le ha puesto a Reed Richards).

DRAC: Inténtalo en otro momento, fanfarrón.

DRAC: Abreviemos, gente. Conozco vuestros poderes. Sé qué es lo que habéis venido a buscar.

DRAC: Sed sensatos. Entregádmelo.


4. Traka se lanza sobre Alondra y se apoya en sus hombros para derribarla, o como mejor veas.

TRAKA: Hacedle caso. Es un tipo duro, ¿sabéis? Insensible como una piedra.

TRAKA: Al menos yo no consigo ablandarlo.

TRAKA: Hola, linda palomita, ¿hablas mi idioma?


PÁGINA 19


1. Alondra remonta el vuelo y se lleva consigo a Traka, que no esperaba la reacción de la otra mujer. Viñeta de Spider-Man arrastrado por el Buitre o del Angel en los espolones de Sauron.

ALONDRA: Mejor de lo que tú crees, ninot con wonder-bra.

TRAKA: ¡Sabes volar! ¡Qué envidia!


2. Alondra lanza un puñetazo contra la cara de Traka, que cierra los ojos y todo eso como reacción.

ALONDRA: No es difícil. Lo peor es aterrizar.


3. Traka se da la hostia contra el suelo, de culo, y podría romper la estatua del ángel de antes o alguna otra parte del cementerio. Alondra sigue revoloteando. Detrás, vemos cómo un golpe de Drac de Ferro ha roto el escudo de fuerza invisible de Arlequín. Belva se ha plantado delante de la silla de ruedas para proteger a Duce.

ALONDRA: ¿Te das cuenta?

TRAKA: ¡Uuuff!

ARLEQUIN (habla con Drac): ¿Quién eres? ¿Cómo has dado con nosotros?

DRAC: Nuestros destinos están unidos, Arlequín. Hasta que pueda cortarlos.

4. Drac levanta por el cuello a Arlequín. De un puñetazo, podría romperle la máscara.

DRAC: Conozco vuestra identidad, Dago. Fue fácil comprobar que habíais entrado en España.

DRAC: Pero basta de explicaciones. Una de mis compañeras está muriendo.

DRAC: Quiero el Cetro. Y lo quiero ahora.


PÁGINA 20


1. Primer plano de Traka, todavía intentando incorporarse, que ve cómo Drac le da sopas con honda a Arlequín y a Belva.

TRAKA: Nunca había visto a Drac tan lleno de odio. Es como si la recuperación del Cetro fuera algo secundario para él.

TRAKA: Todo lo que dice parece tener doble sentido. Como si conociera el futuro, como si advirtiera un terrible peligro.

TRAKA: Como si quisiera vencer el miedo.


2. Drac, en el aire, quema con un rayo de lo que demonios sea las alas falsas del traje de Alondra, que empieza a caer.

DRAC: Mi paciencia se acaba, Mascheratta.

3. En el suelo, sin tiempo a levantarse tras la caída, Alondra recibe en la cara un puñetazo muy poco cortés de Traka, burlona y con cara de mala leche.

TRAKA: Sorpresa.

4. Sólo quedan en escena Drac y Dux. El de la silla de ruedas se alza un poquito en el aire, como Modok, y vemos que la silla no está desarmada ni mucho menos. Dispara un aluvión de balas que crepitan alrededor del Drac.

DUX: Ignoro qué buscas, dragón, ni porqué sabes tanto de nosotros.

DUX: Pero no te vamos a entregar el cargamento. ¿Quieres mejor una ración de muerte?


PÁGINA 21


1. Drac se ha colocado debajo de la silla y, tras agarrarla, hace que Dux voltee y caiga al suelo. Dux cae hacia el lector, dando una voltereta, en plan espectacular.

DRAC: En otra ocasión, tal vez, Dux.

DRAC: Ahora quiero el Cetro de Melkart. Y pronto.

2. DRAC se coloca a horcajadas sobre Dux, a quien puede arrancar la máscara en un arrebato de furia. Detrás, vemos que Traka da una patada doble a Belva, que intentaba correr al socorro de su boss.

DUX: No tenemos ningún cetro. Hemos venido a España en busca de tecnodrogas. Has seguido una pista falsa.

3. Primer plano de Al Pacino avejentado, cara de cabreo supino. Le sale sangre por la boca. La mano de metal de Drac forma un aguijón-garra de Lobezno.

DRAC: Entonces todavía estoy a tiempo de arreglar un par de cosas para el futuro.


4. Una vara de metal o madera se interpone entre el aguijón de Drac y el cuello de Dux. Es el bastón de Juan Pedro Lázaro, alias Flechita en sus años mozos.

VOZ EN OFF: Drac, no.

5. Lázaro en plano general, tomado un poco desde abajo.

LÁZARO: No puedes matarlo a sangre fría. No es nuestro estilo.

LÁZARO: Suéltalo.

PÁGINA 22

1. Paisaje después de la batalla. Belva recoge del suelo a Dux y lo coloca en la silla de ruedas. A ver si conseguimos con la sutileza mostrar que Arlequín, que ayuda a incorporarse a Alondra, que tiene el uniforme desgarrado y chamuscado, están liados. En otro lado, Lázaro de pie, majestuoso, casi más poderoso que Drac, que está con la cabeza gacha, frustrado por no haber conseguido alterar el futuro (sabe que en una de las futuras batallas con Mascheratta morirá y tendrá que ser sustituido por Jaume Serrat, de ahí todo su nerviosismo en la batalla; en la tercera mini-serie de Iberia Inc, allá por el 2003, lo contaremos). Traka puede tener en las manos las ampollas con la droga, que contempla con diversión poco disimulada, quizás incluso se la echa en los ojos (Traka es muy liberada y eso se nota tanto en su pose como en sus diálogos: se va a volver mala al final y hay que ir preparado el terreno). Está de pie junto a la caja rota. El cementerio ha quedado hecho un asquito (y será punto de referencia en el número 4).

LÁZARO: Duna me advirtió de lo que planeabas. Pero Mascheratta no viene en busca del Cetro. Lo habíamos comprobado ya.

LÁZARO: Son intocables. La inmunidad diplomática no es un dulce agradable de tragar. Lo siento.

TRAKA: ¿Esto es o que buscaban? ¿Una droga de diseño por vía ocular? ¡Qué original!

2. Los Mascheratta se reúnen en torno a Dux. Ahora vemos que, pasada su primera impresión de preocuparse el uno por la otra, Arlequín y Alondra se preocupan por el jefe del grupo. Ella solícita, se coloca a su lado, sujetándole un brazo. El viejales le palmea la mano. Arlequín se coloca detrás de la silla, como para empujarla, apartado y distante, casi dolorido. Están de perfil.

DUX: Estoy bien, esposa mía. No te preocupes.

DUX: Esto no quedará así, Drac de Ferro. Volveremos a encontrarnos.


3. Primer plano de Drac, super sombrío.

DRAC: Lo sé. Os seguiré esperando.

4. El Burlador tirado en un rincón, con la mano ensangrentada envuelta en un pañuelo sucio. Sufre dolor y delirium tremens, babea. Vamos, que está hecho un asquito.

TEXTO: Vencido, hundido, ignorado, borracho.

TEXTO: Ya lo tienes todo, Burlador. Círculo completo. ¿Quién ha oído hablar de un espadachín manco?


5. Un cochazo tipo Mercedes se detiene a su lado. Las ruedas podrían hacer salpicar agua de un charco.

TEXTO: Ya has tocado fondo, perdedor. ¿Qué más puede hacer que te ahogues en el lodo?

6. La puerta se abre. Vemos la pierna sinuosa y desnuda de Mácula y a ella que se asoma, atractiva y reconocible.

MÁCULA: Ven. Sube.


END OF CHAPTER THREE.

PROXIMO EPISODIO: ¿QUIÉN QUIERE VIVIR PARA SIEMPRE?



2011-12-26

VIVIR DEL CUENTO

Conozco a muchos escritores. Yo mismo, de verano en verano, soy uno de ellos. Algunos son de primera fila y otros de segunda B o de tercera regional. La inmensa mayoría no se gana la vida con lo que escribe, alguno se auto-edita sus libros, otros han inventado el término “worst seller” para reconocer que, contra viento y marea, siguen urdiendo tramas y emborronando folios aunque el éxito de ventas sea un país desconocido.

Escribir una novela lo mismo lleva seis meses que diez años. Si tienes suerte de que se publique, estará en las librerías otros tres meses, porque hay que dejarle sitio a los éxitos impuestos desde arriba. Nunca sabemos cuáles son de verdad las cifras de ventas. De vez en cuando, a los ocho meses o así tras la publicación del libro, se salda y se vende por menos de la mitad de su precio (y el escritor ya no cobra), o te llega la terrible nota de la editorial que anuncia que el resto de la edición va a ser destruido (quemado) porque no hay sitio en los almacenes para tanto libro náufrago de lectores.

También nos piratean. De vez en cuando, si pierdo algún original por las cosas estas de los ordenadores que se mueren sin avisar, yo mismo me he bajado de internet mis cosas. De vez en cuando, para ciertos lectores, no tenemos empacho en enviarles los archivos digitales cuando ya no nos quedan ejemplares físicos.

Mientras nos dure la inspiración y la ilusión, seguimos escribiendo. El libro digital lo mismo nos acaba de barrer del mapa o nos permite llegar a los lectores saltándonos dos intermediarios, el editor y el librero, que por cierto se llevan el noventa por ciento del porcentaje de la tirada con respecto al escritor.

La literatura es una cosa y la vida literaria es otra. Anunciar como se ha anunciado estos días, por parte de una de esas inexplicables primeras figuras del gremio, que no vas escribir más porque han pirateado tu libro no es más que una estrategia de marketing. Y se nota. Ningún pintor dejó de pintar cuando apareció la fotografía. Ningún actor dejó de pisar los escenarios cuando llegó el cine. Si llevas dentro el veneno, lo llevas siempre. Te pirateen o no te pirateen. Vendas o no vendas. Lo demás es farándula.


Publicado en La Voz de Cádiz el 26-12-2011

2011-12-26

CANON

Cuando Stoker se marchó, el lacayo se volvió hacia su amo.

—¿Cruces? ¿Ajo? ¿Luz del sol? ¿Estacas? ¿Por qué le has contado esas cosas, maestro?

—Porque mientras los hombres crean que así nos pueden matar, estaremos siempre a salvo —contestó el no muerto.



Me acaba de llegar el primer tomo de la nueva colección que el infatigable Manuel Caldas presenta, "Cómics de Prensa", centrado el primer número en Cisco Kid, el héroe del oeste que con guiones de Rod Reed ilustrara para la historia el grandísimo artista argentino José Luis Salinas.

Hace un par de semanas, está comentado más abajo, me llegó este mismo material en la reedición norteamericana.

¿Qué les puedo decir a estas alturas de Cisco Kid, de la enorme maestría de Salinas, de la belleza de sus dibujos, de lo majestuoso de su trazo? ¿Y del trabajo de amor y entrega de Manuel Caldas?

Compara uno esta edición con la norteamericana.... y es que no hay color. Donde los americanos resuelven con un borrón y adelante, aquí vemos con absoluta nitidez la línea, la pluma, los gestos, la elegancia de las mujeres, el poderío de los caballos, la galanura de Cisco (que debe ser el héroe varón más guapo de la historia de los cómics).

Un tour de force, el de Manuel, que hace justicia a los dibujos del maestro Salinas, como ya lo ha venido haciendo con los de Hal Foster.

Compra obligada, ya saben, pidiéndolo por correo al editor, que encima hace un regalo: la reproducción a tamaño real del original de la tira del 20 de agosto de 1951.

mcaldas59@sapo.pt
www.manuelcaldas.com
www.bloguedelos300.bloguespot.com