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Cuando me pongo a pensar
qué futuro tendrán
esos hijos que hoy me dan su amor,
cuando me pongo a pensar,
tiembla mi corazón.
En su inocente niñez los contemplo jugar,
sin la preocupación
de ser mayor,
sin la presión de sufrir para ganarse el pan.
Yo ya no sé qué peligros tendrán
en la calle el día que salgan,
si los que existen ahora, na más
que pensarlo me parten el alma;
en la ventana me veo, deseando verlos volver a las tantas.
Y me come por dentro que al ir a clase
un grupo de matones los amenace.
¿Cómo será el amor que los vuelva locos,
de esos que te hacen daño poquito a poco?
Que estudien día y noche como leones,
y por su futuro ellos se partan la cara,
y conformarse luego con un contrato de pura mierda,
o que los explote un canalla.
¿Qué porquería les ofrecerán
ante las puertas de cualquier bar?
Hasta que llegue el día en el que mis niños echen a volar,
de esas caritas lindas yo quiero al máximo disfrutar,
ahora que de momento están a mi vera,
y cuando se hagan grandes, que sea lo que Dios quiera.
Segundo pasodoble consecutivo que copieteo por aquí, curiosamente, de la chirigota del pasado año 2007 "Los que curaron a los tres tristes tigres", con letra de José Manuel Sánchez Reyes y música de Juan Carlos Aragón.
Un saludo.
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